Excélsior

Libre por el Covid-19: ¿Cómo una segunda oportunidad puede ayudar a ex-convictos?

By Francisco Castro

En medio de un aumento de los casos de coronavirus en todo el estado, incluso entre los reclusos de California, el gobernador Gavin Newsom anunció recientemente que más de 10,000 prisioneros serán puestos en libertad antes de terminar sus condenas.

Entre los que saldrán libres está Joe Vega, quien ha estado en una “halfway house” (centro de transición) cerca del centro de Los Ángeles desde el año pasado.

“Estoy emocionado y un poco preocupado por todo lo que está pasando”, dice el hombre de 51 años. “Hemos superado este obstáculo (la cárcel) y ahora tenemos que superar esta pandemia”.

Vega había estado cumpliendo una sentencia de 32 meses por tráfico de drogas, el cual se duplicó debido a seis detenciones previas. Ahora espera que las certificaciones que ha logrado le ayuden a borrar algunas de esas condenas previas.

Su última ofensa fue servir como transportista de drogas, recogiendo y llevando metanfetaminas de un lugar a otro.

Sus problemas comenzaron, cuenta, después de que un matrimonio fallido lo dejó con una profunda depresión “donde lo perdí todo”.

También usó marihuana y metanfetaminas durante mucho tiempo y se encontró en la necesidad de conseguir dinero rápidamente. Servir como “mensajero de drogas” era dinero fácil y rápido, excepto que lo atraparon.

Después de su detención, fue enviado al Centro de Detención de Pitchess en Castaic y luego a la prisión estatal de Corcoran, donde pasó tres meses “de locura,” “siempre cuidándote la espalda”, relata.

En noviembre de 2019, Vega fue referido a Amistad de Los Ángeles, un programa de reingreso a la vida útil que alberga un máximo de 225 hombres por hasta un año. El centro está dirigido por la Fundación Amity, una organización dedicada a la rehabilitación de las personas afectadas por la adicción, el trauma y el encarcelamiento.

El centro Amistad le ofrece comida y alojamiento, clases de autoayuda en grupo y meditación, clases de finanzas y cursos vocacionales.  También ha obtenido certificaciones informáticas y cuando salga en libertad participará en un programa de ocho semanas del Departamento de Servicios Sociales a través de Zoom para trabajar proveyendo ayuda a indigentes. Ese curso ofrece una pequeño remuneración.

Vega ha sido un estudiante modelo (como se les llama a los residentes de Amistad) y también dejará el programa con una tarjeta con $2,750 por haber participado en tantos cursos y ayudas como pudo mientras estaba en el programa.

“Así que no me voy con las manos vacías”, dice, aunque admite que entrar en la vida civil en medio de una pandemia que ha cerrado negocios y ha dejado a millones de desempleados trae presiones y desafíos extra.

“Necesito ir a trabajar y estoy un poco preocupado si podré conseguir un trabajo”, dice.

Vega, que solía ayudar en una clínica dentro de las oficinas de Amity en Los Ángeles, ha pasado los últimos cuatro meses en cuarentena dentro de Amistad.

MEDIDAS DE SEGURIDAD

“No se nos permite ir a ninguna parte y no hay contacto con el exterior”, dice. Antes, su padre lo visitaba regularmente.

Barry Warne, Director de Comunicaciones de la Fundación Amity, dice que eso es sólo parte de los ajustes que han tenido que hacer para mantener a los estudiantes seguros en el campus, donde aproximadamente la mitad de los participantes ya han sido liberados.

Los que siguen allí asisten a reuniones en grupos de 5-10 peronas (antes tenían hasta 20) y los tiempos de comida se han escalonado para permitir el distanciamiento social. También han estado haciendo exámenes de COVID-19 a los estudiantes y hasta la fecha sólo han reportado un par de casos asintomáticos que fueron puestos rápidamente en cuarentena.

Aparte de eso, el programa terapéutico basado en la reunificación familiar y el tratamiento de las raíces de los problemas de drogas y comportamientos criminales de un individuo, ha continuado lo más normal posible.

El año pasado, entre 6,500 de 6,800 estudiantes en los nueve campus de Amity Foundation localizados en California y Arizona completaron programas de reingreso que tratan sobre la salud mental, corporal y espiritual, desde la nutrición y la salud hasta el liderazgo y las habilidades para la vida.

“Hemos tenido condenados de por vida que han sido puestos en libertad condicional por buen comportamiento después del programa”, dice Warne, señalando que la adicción a las drogas, un problema común entre los participantes, a menudo se basa en problemas de “socialización”. Es por eso que el enfoque del programa es el crecimiento personal y la “presión positiva de los compañeros que se desarrolla con el tiempo” entre los estudiantes.

Y mientras que los participantes del programa de Amity son referidos allí por el Departamento de Correcciones, las clases y recursos que ofrecen están disponibles para cualquier persona.

El propio Warne fue un estudiante allí en los años 80 cuando “tuve un gran problema con las drogas y con mis padres”, a pesar de que él no estaba en la cárcel.

“Ayudamos a las personas con vivienda, cuidado de salud, a conseguir trabajo o incluso a obtener licencias de conducir. La idea es ponerlos de pie”, dice.

ESPERANDO UN CAMBIO

Vega, que culpa de los errores del pasado en una tendencia a “tomar decisiones sin pensar o tratar de ganar dinero ilegalmente”, dice que está listo para tratar de corregir esos errores y se siente mucho más listo ahora que las veces anteriores después de cumplir condenas.

¿Qué ha cambiado?

“Esta vez me concentré en mí mismo y obtuve educación y herramientas. Cuando estás en la cárcel, obtienes esta mentalidad carcelaria sin aprender de ti mismo”, dice Vega, que se ve esperanzado.“Sé que voy a tener más obstáculos (debido a la pandemia)”, admite. “Pero sé que todavía hay oportunidades. Estoy manteniendo una mente abierta para seguir sobresaliendo en lugar de caerme”.

AYUDA

Para obtener recursos e información sobre servicios en Los Ángeles, visite: StepForwardCA.ComPara obtener información sobre la Fundación Amity visite: INFORMACIONhttps://www.amityfdn.org/(877) 301-0785

  • Francisco Castro es un Justice Fellow con Latino Media Collaborative, reportando historias de individuos afectados por la guerra contra las drogas.

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